Con los años el esmalte de la bañera se desgasta: amarillea, pierde brillo, se vuelve rugoso y cuesta cada vez más limpiarlo. Antes de pensar en cambiarla —con la obra y el gasto que eso supone— el esmaltado la deja prácticamente como el primer día.
Preparamos la superficie a fondo, reparamos los pequeños daños y aplicamos varias capas de esmalte para conseguir un acabado liso, uniforme y resistente. Y todo sin picar, sin escombros y protegiendo el resto del baño.
Blanco y brilloRecupera el color y el brillo original.
Fácil de limpiarSuperficie lisa que no acumula suciedad.
Acabado resistentePensado para el uso diario del baño.
En un par de horasSin tener el baño inservible durante semanas.
Qué incluye el esmaltado
Limpieza y desengrasado profundo de toda la superficie.
Reparación de desconchones, golpes y pequeñas grietas.
Lijado y preparación para que el esmalte agarre bien.
Aplicación de varias capas de esmalte de acabado liso.
Protección del baño durante el trabajo y recogida al terminar.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para cualquier bañera?
Trabajamos sobre bañeras de hierro, acero, porcelana y acrílicas. Si tienes dudas con la tuya, envíanos una foto y te lo confirmamos.
¿Se puede cambiar el color?
El acabado habitual es blanco, que es el que más se pide. Si buscas otro tono, coméntanoslo y vemos las opciones.
¿Cuándo puedo volver a usarla?
Lo normal es poder usarla a las 48 horas, cuando el esmalte ha secado y curado del todo. Te damos las indicaciones exactas al terminar.
¿Lo tuyo es un caso de estos?
Cuéntanoslo con una foto y te decimos si tiene arreglo, cómo lo dejamos y cuánto cuesta. Sin compromiso.